Author: Fox Mulder
•miércoles, diciembre 08, 2010
Sigo cansado de crónicas, de verdad, pero debido a la singularidad de la ruta del pasado fin de semana he tenido casi la obligación de pedirle de nuevo a mi primo Chinchilla Cósmica que sea él el encargado de realizar la crónica de esta excursión. Desde luego, cuando le relaté lo sucedido y le pedí explicación, asintió gravemente, encendió su pipa sagrada, sumergió su pluma de águila en tinta, y se puso a escribir con gran concentración:
Primo Pájaro Soso Gran Coño. Ya no ser más Pájaro Soso. Ya ser Tejón Toca Chinchillas. Chinchilla Cósmica tener cosas más importantes que hacer que crónicas para hombre pálido. Hoy última vez. Próxima vez arrancar cabellera mandingas... y si no ver no acordar.

Gran fin de semana en Baza. Domingo: día D. Gran reto: encontrar Gran Pino llamado Pino de Señora. Tercer intento, pero según hombre pálido tercera ir vencida. Hombre pálido, pardillo: sin Tejón haber cuarta, quinta, y perder cuenta.
Venta Vicario: punto encuentro. Primo bien acompañado: repiten Melena al Viento y Mochila Como Montaña de Piedra. A llamada acudir también: Hombre de Totems Como Estrellas, Pipa Feliz, y En Pie con Puño en Alto. Y desde Almería: Chichi de Fuego, y Sabio de Tribu AFP, Bailando con Setas.

Pipa Feliz atrapado por espíritu de Tortuga Perezosa: perder cristales oscuros para ojos y tardar más que Pocahontas en arreglarse cabellera. Grupo esperar con paciencia de Gran Job, pero salir con retraso. Primo ya salir con cara de Trucha Coja.
11:15: Primo pisa fuerte y rápido, pero difícil recuperar tiempo. Asumir que mejor cuarta vencida que tercera: entorno, gran belleza. Grandes árboles. Mucha vegetación. Mucha agua. Tramo piedras: peligro tobillos. Tramo fango: mejor tobillos, pero manchas frotar, peligro muñecas. Seguir mucho así: acabar como tronco que flota en río.

Seguir Hermana Agua de Arroyo Baúl hasta gran bosque de álamos desnudos. Luego tomar puente que llevar Barranco de Fonfría. Puente tenguerengue: mejor andar sobre piedras que sobre madera podrida como dientes de Conejo Glotón.

Al fondo el Pino de la Señora, y abajo las huellas del Tejón
Subir barranco y encontrar nieve en camino. Mejor que fango y piedras: camino suave como cola de zorro. Nieve mostrar huellas frescas de Tejón. Pero nieve ocultar sendero. Primo, que olvidar en tipi Piedra Mágica con Flecha que Indica Camino, empezar a estar despistado como Hermano Pingüino en Apalaches. Mi primo: cabeza no buena. Mi primo: cabeza como chorlito con atracón de agua de fuego. Mirar de reojo huellas de Tejón, y seguir Tejón.

Camino partir en dos: primo no saber qué camino tomar. Pensar que ya seguro tercera no vencida. Mucho Pino por allá y por acá, pero Señora no aparecer. Pensar que si Tejón llevar hasta allí, seguir a Tejón: opción más sensata. Por fin, llegar a claro en bosque y Gran Pino de Señora aparecer por encima resto pinos. Huellas Tejón seguir directas hasta Gran Pino. Primo pensar azar, pero Tejón no azar. Yo, Chinchilla Cósmica, fumar mucho peyote hasta dar con Hermano Tejón y pedir guiar Tribu AFP por sendero hasta Gran Pino.

Más información en http://www.sierradebaza.org
Pero Hermano Tejón comentar muy muy enfadado. Solo uno Tribu AFP agradecer: Pipa Feliz ser único que volar esa noche lejos hasta Hermano Tejón para agradecer ayuda.

P.D. Hermano Tejón echar de menos Pipa Feliz: Hermano Tejón hablar Chinchilla Cósmica y pedir provisiones Gran Peyote de Pipa Feliz para largo invierno. Hermano Tejón agradecer. Chinchilla Cósmica agradecer comisión.

Chinchilla Cósmica
Author: Fox Mulder
•domingo, mayo 17, 2009
Bueno, sí que ha pasado tiempo desde que escribiera aquí por última vez. Una pena, porque la ruta de hoy es de las que hacen afición. Y encima la climatología estuvo de nuestra parte... en exceso quizás, porque más de uno que pasa de pringarse con protectores solares y mariconadas de esas ha vuelto como una gamba a la parrilla.

Salimos de Canal Sur a las 8 Olga, Antonio, Luigui, y yo, rumbo a la Sierra de Baza. Pero antes parada técnica en el Montellano, donde el jefe nos tiene preparado otro show marca de la casa, empezó hablando de piononos, y ya había perdido el hilo del monólogo cuando escuché algo de "guarra", y "se traga las pollas dobladas". Hay que decir que cada vez encuentro su estilo más depurado, e incluso esta mañana se permitió el lujo de hacer publicidad de su pata de cordero. Un maestro, vamos.

Bueno, el plan era localizar el Pino de la Señora, oculto en algún recóndito lugar del Barranco de la Fonfría en la Sierra de Baza, pero allí mismo, Antonio, mientras digería su pionono, nos plantea una ruta alternativa por la zona sur de la Sierra de Baza, el objetivo: un bosque de álamos centenarios.
Yo, que para estas cosas soy muy matemático, pienso para mi mismo y mis adentros: "¡Cómo está Megan Fox!", pero también pienso: "¿Será posible que Olga me haya perdido mi chambergo?", pero entonces aprieto los ojos, que se me ponen como a Jackie Chan, hago un esfuerzo supremo por concentrarme, y pienso: "ya he ido a buscar el Pino de la Señora dos veces, y las dos veces me volví sin encontrarlo; y ahora hablamos de un bosque entero... (bosque > árbol) => más fácil encontrar bosque. Sí, seguro...". Así que tras una breve indecisión, la ruta alternativa triunfa.

A la altura de Fiñana cogemos el desvío a Escúllar y entramos en la Sierra de Baza por la puerta de atrás, que es la nuestra, como para todo en Andalucía. Y con los mapas y el GEPE-EZE no nos resulta difícil encontrar el inicio de la ruta, que para nuestra tranquilidad se encuentra perfectamente señalizada.
Esta era la primera ruta que coincidía con Antonio, dícese del hombre con una Wikipedia en la cabeza, Antoniopedia, o Wiki-Antonio. Y no habíamos andado mucho, de hecho fue durante una parada en el camino, cuando me di cuenta que esta ruta iba a ser diferente: no sólo nos ibamos a divertir, sino que además ibamos a aprender un montón de cosas. Que Antonio me perdone que ya mi cabeza no rige como antaño, y no me llevé para tomar apuntes, así que un montón de cosas que dijo no las podré reflejar con exactitud en esta crónica... por no decir, que es que ni las podré reflejar.

Como os digo, esa pequeña parada que hicimos con objeto de inmortalizar imágenes de nuestra Sierra Nevada, se convirtió en una clase magistral de botánica. Y donde antes hubiera visto simplemente verde que es mejor no pisar para que no se enfade Luigui ;-) ahora veía innumerables variedades de flores y hierbas, algunas incluso de excelente sabor para infusión. Esto es algo como cuando Neo comprende Matrix, pero en ecológico... pero qué gilipolleces digo.

Bueno, estamos ya dispuestos, comenzamos a andar, me hecho la mochila a la espalda y las dos contracturas aguantan el envite. El sendero es muy bueno, y nos planteamos repetir en bici, y discurre en todo momento entre frondosa vegetación, rumor de agua, y canto de pájaros e insectos. Son escenas absolutamente bucólicas. Las cámaras empiezan a echar humo.

Grandes ejemplares de árboles flanquean el camino a nuestro paso, aportando sombra y color, y de vez en cuando, centenarias construcciones semi-derruidas se asoman a un claro en el camino. Además de vegetación nos topamos con algunos batracios que salen espantados al vernos, sólo un pequeño renacuajo se deja fotografiar.

Algunos árboles son de proporciones tan espectaculares que hasta Antonio queda sorprendido, como ese cerezo al que le hemos tomado la matrícula para volver a recoger su fruto dentro de un mes, si es que los arrendajos nos lo permiten. También nos llama la atención un pino que se eleva por encima de los 20 metros, y un castaño al margen del sendero, fuerte y antiguo.

Encontramos un cartel informativo destrozado por un cartuchazo, y no quiero perder la oportunidad de destacar desde aquí la buena puntería del individuo responsable, así como, por otro lado, su limitada inteligencia. Un claro ejemplo del dicho "tienes más peligro que un mono con dos pistolas", pero en versión escopeta de cartuchos.

Llegamos al final del sendero "oficial" y emprendemos camino de vuelta por la pista forestal que cruza en aquel mismo lugar. El firme está en buen estado, y pienso en que gustazo sería hacer esa pista en bici, pero la pendiente es inexorable y no da tregua apenas en todo el recorrido de vuelta.
Paramos a comer junto a unos riscos, bajo unos pinos que nos hacen sombra porque a esas alturas el Sol estaba pegando de lo lindo. Olga se marca el detallazo de traerse una botella de Ribera de Duero del que damos buena cuenta (aunque seguimos echando de menos la bota de Angel, pero entre tanto...), y el menú gourmet no queda ahí, en el postre: granadilla, y tamarillo. Esto, junto con la hierba que identificó Antonio para ensalada, tan apreciada en Murcia y que ahora no recuerdo su nombre.

Después de la comida, foto de bandera, y vuelta al camino. Al poco tiempo llegamos al Mirador Barea, un mirador muy bien hecho y con unas vistas impresionantes de las sierras circundantes. Aún quedaban dos kilómetros de pista para llegar a la carretera principal, durante el trayecto vimos un par de venados moverse ágiles entre la vegetación, apenas una sombra. Y en una zona de umbría en el margen del camino, Antonio descubrió varias orquídeas.

Por último, y tras un pequeño recorrido por asfalto, cerramos el círculo y llegamos a los coches. Allí nos esperaba un enjambre de bichejos con querencia por el blanco, precisamente el color de las bermudas de Olga. Así que aligeramos el ritmo y nos metimos en el coche rápidamente, aunque también lo hicieron unos cuantos bichejos, que ibamos tirando por la ventana cada vez que nos hacíamos con uno de ellos. Alguno, seguro, llegaría hasta Almería.
Author: Fox Mulder
•sábado, febrero 07, 2009

Tras unas dudas de última hora provocadas por las para-nada-halagüeñas predicciones meteorológicas, nos decantamos por visitar la Sierra de Baza. Eran las ocho y media pasadas y el día se veía despejado. Además, si, como dice la ministra, "la gente encargada de hacer las predicciones no puede predecir lo que va a ocurrir porque es impredecible, como vamos nosotros a predecir lo impredecible, o esperar unas predicciones de alguien que no puede predecir lo impredecible". Puede que no lo entendáis, pero claro, nosotros no tenemos una inteligencia tan privilegiada como la de nuestra ministra Alvarez.

Un café rápido haciendo tiempo para esperar a los retrasados, que al final no llegan, así que salimos Olga, Sandra, María del Mar, Alfonso, Luigui, y yo. Más tarde se incorporó Jorge al grupo, ya junto al comienzo de la ruta.

Paramos en Dólar a desayunar, y cuando enfilamos la autovía ya en dirección Baza empezamos a ver unos nubarrones bastante oscuros justo encima de la sierra. Tomamos el desvío hacia Cortijo Narváez y, efectivamente, no está la carretera para rallies precisamente. Tras unos pocos kilómetros las ruedas empiezan a patinar y tenemos que dejar los coches a un kilómetro de la salida de la ruta, aproximadamente.

Hacía un fresco importante. Tanto, que la batería de la cámara me duró para hacer una foto, y el móvil quedó inoperativo en cuanto quise hacer la primera llamada. Pero todos ibamos bien abrigados porque sabíamos lo que nos ibamos a encontrar. Empezamos a andar, y como siempre, tras las primeras rampas, ya nos empieza a sobrar ropa. Todos los charcos en el camino estaban helados, y conforme ganamos altura la capa de nieve se iba haciendo más gruesa. Llegamos al Area Recreativa de la Canaleja, y nos encontramos que es muy pronto para volver, pero quizás demasiado tarde para continuar hasta Prados del Rey. Decidimos intentarlo tras un rápido break y tomar algo para la subida, que es la parte más dura de todo el recorrido.

Estamos acercándonos ya a los 2.000 metros, la nieve alcanza un espesor importante y las piernas se nos hunden hasta las rodillas, comienza a faltar el oxígeno, y el esfuerzo para avanzar es cada vez mayor. La recompensa, en forma de increíbles estampas cada pocos metros en los que encontrabamos una vista abierta al valle, mitigaba el cansancio con creces. Casi llegando a la pista forestal perdemos el sendero y tenemos que atrochar monte arriba para retomarlo de nuevo. Alcanzamos la pista forestal, que estaba completamente nevada, y avanzamos unos metros, pero Prados del Rey se nos antoja un pelín lejano todavía y el hambre comienza a hacer mella. No tenemos claro que el refugio pueda estar abierto y se nos echa el tiempo encima, así que nos damos media vuelta por donde hemos venido.

La bajada fue, curiosamente, la parte más dura del recorrido. La nieve nos jugó una mala pasada y ocultó un hito importante del camino, así que nos hizo desviarnos de la ruta principal, y lo que resultó más jodido, nos llevó montaña abajo y luego, al darnos cuenta de que el camino no era el correcto, tuvimos que volver a enfrentarnos a unas subidas, para desandar nuestros pasos, que ya no esperabamos. La cosa se estaba poniendo tensa, y ya cuando Jorge exhaló su último aliento para rogar "¿Alguien puede poner fin a esto, por favor?", nos dimos cuenta de que habíamos excedido con creces el nivel catalogado como MARGARITA MODE. Por suerte, unos metros más adelante, Alfonso encontró la piedra que indicaba el camino correcto y ya bajamos sin pausa hasta la Canaleja, algunos con más dificultades que otras.

Una vez allí, aunque el viento no soplaba fuerte, y el Sol aparecía de vez en cuando entre las copas de los árboles, el frío era insoportable. El pan y los saladitos estaban medio congelados, y quitarse los guantes para prepararse la comida era todo un suplicio. Yo al menos, que tenía ya mis flamantes guantes de seda del Decartón hechos un guiñapo, no tuve reparos en pelar la mandarina con los guantes puestos. En esas condiciones, cuando Luigui sacó el termo con un poquito de té caliente, y se puso a repartir, rogué porque alcanzara para todo el mundo porque si no, allí se podría desatar el Apocalipsis.

La vuelta desde la Canaleja se convirtió en un agradable paseo, donde nos pudimos sacudir el frío que nos atenazó durante la comida. Y antes de llegar a Cortijo Narváez nos hicimos una foto junto a la Fuente de la Taza que no me puedo resistir a compartir con vosotros. Desde luego, no es un montaje, y aunque pueda parecer más la portada de un disco de Mocedades, es la de un grupo de montañeros con bastantes kilómetros en sus piernas a través de la nieve.

Llegamos a la cafetería de Cortijo Narváez donde nos tomamos algo caliente para templar el cuerpo, y afrontar los últimos metros hasta los coches, donde caimos rendidos.