Author: Fox Mulder
•sábado, noviembre 13, 2010
Jóder con las crónicas... se me acumula el trabajo, y ya no sé a quién enmarronar... yo no tengo tanta familia. Eso sí, me vais a perdonar pero esta semana he tenido que recurrir a un primo kinki, o calorro, o jincho, o macarra, o cani, como prefiráis... y sí, no pongáis caras raras que todo el mundo tiene un primo kinki, o un primo segundo kinki, o un familiar cercano kinki, y vosotros también... ¡sí, sí, sí! No disimuléis. Esos que invitáis a cenar en Navidad y vienen con el Tupperware debajo del brazo... los que tienen una foto enmarcada de la Belén Esteban encima de la tele, ¡sí! Los mismos que cuando os paráis a hablar con ellos en la calle llega la policía y te pregunta: "¿Tiene Ud. algún problema, señor?" mientras miran con ojos sospechantes a tu familiar. Sí compañer@s, así que es lo que hay. Le he dicho que ponga esmero porque, como os podéis imaginar, la ortografía no es su fuerte, aún así he realizado algunas correcciones rápidas para que se entienda mejor:
Chaaacho, priiimo, ¿qué me comeeenta? Si yo no sé de escribir ni naaa... vaya jeta que tiene er payo. Po no va y me dice que escriba to lo que ha hecho en la ruta de BTT por la sierra... ¡qué jeta, sooorsio! Po na, ¿no? Po lo de siempre, que se juntan er Antonio, la Orga, er Jose, y mi primo (illo, paice un chit-te, huhu-hum), y ¡salen lo tío a la 9 de la mañana! ¡¡¡PERO CHAAAAAAAAAACHO!!! Si a esa hora estoy yo saliendo de la Mae Gueees, ¡qué fuerte, tronko! Y encima pa corré y hacé cosa desas deportivas, sosio, pero si la ropa deportiva es pa ir a pillá en el Jiundai to tuneao... ¡po no tengo yo chándales guapo ni na! Huhu-hum, ¡ke flipaaao, trooonko!

Y se van pa la Sierra de Huéto-esa, pero chacho, ¿¿¿¡¡¡ES QUE NO PODEI I MA LEJO!!!??? ¡Ke flipaaao! Me acuerdo yo la guarra esa que conocí en er tuenti, que era de Granada, y me dice la tía guarra "ven pacá que te hago un hombre", y cojo yo er Yundai, ma caliente que el Metrakit de mi amoto, y sargo pa Graná a toa patilla, y tiooooooooooo, ¡me di la vuerta en Benadú! ¡¡¡PERO SE PUEDE SE MA FLIPAO DE I HATA´LLI PA COGE LA BICI!!! ¡Po no hay Zapillo pa dase un rulo ni na!

En fin, que me rayo, a lo que vamos que me está entrando er mono ya, que llegan ahí a la Fuente de los Potro... sabe que voy yo a bebe de ahí donde están to lo potro ahí bebiendo... y tiran to pa´bajo y pa la izquierda, casi 8 kilómetros, subiendo y bajando to er rato, ¡qué me canso de pensarlo tronko! Pin-pan, pin-pan, ¡toma lakasito! Y de repente, illoooooooo, primoooooooo, ahí sí te voy a da la razón: ¡qué vista de Sierra Nevada, trooon! Chacho, en serio, hay que quitarse el sombrero, la imagen e clavaíca a la pegatina de la botella de Lanjarón. Ahí en to lo arto, pa fumarse algo y flipá, oooh, tíooo, la montaña, tíooo, to nevá, parecía er sarpicadero der BMW der Farruquito. Eso ma llegao primo, en serio, má que una balada de lo Camela, primo.

Depue, han siguío hasta er árbo-recto el Arboretum de La Alfaguara. Illo, panzá de árbole ahí, con etiqueta y todo, huhu-hum... ¡ya hay que estar aburrío! Eso sí, había un manzano y san puesto mi primo y su colega a da mandoble ahí con un palo hasta que san caío unas manzana pal potre... chacho, con gusano y to, y luego dice mi primo que no hago na ma que meterme mierda en er cuerpo... huhu-hum... ¡ke sabrá, tronko, er deportit-ta et-te!

Y de ahí, par Sanatorio ese chungo tío... tío-tío-tío... que a mí esa cosa me rayan que te caga... que estaba to lleno de niños que parecía el Toyarás en hora punta el día de Navidad, chacho, ¡qué follón! Parecía el Bribón a las 6 de la tarde... ¡to lo niño satanizao! ¡Con palo! Ahí, ¡haciendo er sarvaje! Y luego dicen de generación NI-NI, ¡lo niño ahora sí ke flipan! ¡Ke yo me saqué la ESO, primo! Huhu-hum... mola la ESO tíooo...
Po allí se pillaron argo pa comé, y er Jose sacó una borsa de GEL... ¡ot-tia, tío! ¡Eso me lo tengo que meté yo en la Céntral a las 8 de la mañana! ¡Eso e mejó que las pirula der Tony er Manco!

Allí mi primo se quedó pillao por una gorda... dice que se le veía el latiguillo der tanga... ¡chacho, primo! ¡Si eso no era un latiguillo! ¡Eso parecía la correa distribución de mi Jiundai! Huhu-hum... ¡ke flipaaao, trooonko!

Depué, le echaron güevo, vieo, y se metieron a subí hasta la Cueva der Agua, chacho, to lleno piedras, no me meto yo ahí ni con la Montesa. Y llegaron a la Cueva der Agua, pero luego, seguí pa la Cruz de Vízna, imposible, ahí ya te tiene que meté lo má grande pa subí po ahí. Asín que vorvieron por er mim-mo camino y bajaron hat-ta el Mirador de Vízna... ¡chacho, primo! Si que corren la bici esa cuet-ta bajo, ¿no? Primo, me tiene que dicí la verdá, ¿esa bici están trucá, o no?

Luego, ya de vuerta por un sendero rodeao de vegetación que parecía eso er patio de mi sosio er Yonatán... le llamamo er Bor Marli... ¡chacho! ¡Tiene una planta de maría que eso no son planta, eso son árbole! ¡Allí tiene que tené hat-ta cocodrilo allí dentro! ¡Ke flipaaao! Huhu-hum...

Vorvió a aparece er billete de 500 leuro que vio mi primo en un abujero la semana pasá. Lo vio er Jose enganchao de una rama, en pleno descenso, y quiso ahí enganchalo con lo cuen-no... ké flipao er Jose... lo gele eso es ke son cosa fina, tron... pero na, no hubo suerte, meno mal que llevaba er cajco puet-to, si no se deja ahí lo piño...
Saliendo de nuevo a la pista toca subí, ¡má entoavía! Chacho, pero ¡ke bonito! Subiendo al lao de barrancos lleno de agua crit-talina, fuente por to lao, er sonido de lor riachueliyo, con lo árbole to amariyo del otoño, lo pajariyo ahí cantando que parece un solo der Tomatito, sosio, ahí me llevo yo a mi Yenife y me se pone ternasca... aunque mi Yenife está ternasca tor día... huhu-hum... ¡noh guarra la tía!

Y por fin en la pista de vuelta, 8 kilómetros patrá, lo que ante era subida ahora bajada, y al revé, puf, tío, que me rayo.

No vea er montón de peña que había en lo merendero. Ahí con barbacoa que llegaba un olorcico a can-ne a la brasa que te caga, y er pringao de mi primo y su colega con geles desos, jarabe, y chocolatina... ¡ké flipaaao! Tiene que sé iguá que cuando paso delante la Beethoven a la 5 de la mañana camino de la Mae, chacho, ¡ké jambre!

Totá, primo, estoy impresionao, que sepas que iba a poné una afoto de mi Yeni en La Vo de Armería por nuestro aniversario, y la voy a quitán, y voy a poné una de vuetro Grupo AFP-dese... estái hecho uno máquina con la bici... y sin filete de eso chungo que se mete er Contador... ¡olé por mi primo y su compae!
Y perdoná utedes por la farta de ontografía y eso, que e que no soy de letra, soy má bien de ciensia... de la ciensia de liá canuto con una mano... huhu-hum... ¡ke flipao, tiiío!

RiXaR
Author: Fox Mulder
•domingo, enero 18, 2009

Volvemos a la Sierra de Huétor tras las buenas sensaciones que nos dejara en la última visita. Esta vez nos propusimos realizar un recorrido suave por la zona Este de la sierra, la ruta conocida como La Cañada del Sereno. El Domingo fue el día elegido para la ruta, tras arduas deliberaciones. Nos apuntamos Luigui, Ana, Olga, Belén, JM, Jorge, y yo; aunque in extremis se incorporaron Africa, Vanessa, y Javi. Resultado: una de las expediciones más numerosas de los últimos tiempos (¿habrá que plantearse hacer las rutas en domingo? :-)

Otra novedad era la hora de salida: las 9 de la mañana. La verdad es que se hacía raro salir con el Sol ya en todo lo alto y encontrar la calle llena de gente, y no de noche y tropezando con los cuatro juerguistas que han aguantado hasta esa hora de la mañana, como ocurre normalmente. Debe ser la crisis.

En fin, nos pusimos de camino en seguida, y tras una breve parada en Dólar para desayunar, nos reunimos en el punto de salida y sobre las once y veinte de la mañana nos pusimos a andar. La ruta era bien sencilla, y estaba perfectamente señalizada. Además, la información extraida de internet, aunque breve, era buena y precisa, y nos iba guiando en todo momento por el sitio correcto. La única vez que dudé de la información hizo que nos salieramos de la autovía antes de tiempo.

La ruta arranca con suaves subidas, intercaladas con otros tramos sin ningún desnivel, muy fácil. Pero poco a poco se va ganando altura y se empieza a vislumbrar uno de los grandes atractivos de esta sierra: las vistas de las caras norte de Sierra Nevada. Tres miradores, a diferentes alturas, nos brindan la parada ideal para deleitarnos con los imponentes perfiles del Veleta, la Alcazaba, y el Mulhacén ocultos bajo un manto blanco. Al poco tiempo comienza un descenso que nos lleva al río, relativamente peligroso en zonas de umbría a causa del hielo, y tras un breve recorrido por la pista, retomamos el sendero que nos lleva a una explanada a los pies del Cerro del Púlpito donde nos metemos un atracón de comer.

Esta vez no hubo parada técnica para reponerse del esfuerzo, porque no hubo esfuerzo, y en el almuerzo hubo todo lo que un buen dominguero tiene en su mesa: la ineludible tortilla de patatas (exquisita, de concurso) hecha por Vanessa con todo el cariño, carne con tomate por cortesía de la madre de Javi, tarta de manzana gracias al Mercadona, ..., en fin, un pequeño manjar montañero.

Tras una ilustrativa sobremesa en la que disertamos acerca del Tetra-Hydro-Cannabinol y sus efectos, y en la que Jorge actuó como ponente principal, con la activa participación de JM, Vanessa y Javi, retomamos el camino de vuelta, ya sin más incidencias.
Author: Fox Mulder
•sábado, mayo 24, 2008

¡Menuda sorpresa!

Y es que la ruta que planeamos por la Sierra de Huétor, que se presentaba en principio como una toma de contacto, fue una RUTA en toda regla. Muy completa.

De nuevo el trío calavera, y este sábado un madrugón más llevadero: salimos a las 8 de la mañana. Paramos en Dólar a tomarnos unas riquísimas tostadas, y luego rumbo a la Sierra de Huétor. A pesar de tener poca información dimos con la salida a la primera, y en pocos minutos desde la A-92 nos encontramos en el Centro de Visitantes de Puerto Lobo, donde una simpática señora nos atendió muy bien y nos dio instrucciones y consejos para llevar a cabo la ruta que teníamos planeada.

The first in the front: a pesar de las indicaciones, nos equivocamos (me equivoqué, jeje) al tomar la ruta en la misma salida, y partimos en sentido contrario al que nos habíamos propuesto. Esto es: nos encontrabamos en el punto más al Sur de la ruta, en sentido de las agujas del reloj nos enfrentabamos a una subida de 300 metros de desnivel hasta la Cruz de Víznar; en sentido contrario, una apacible pista forestal nos llevaba hasta el punto más al Norte de la ruta pasando por el Mirador de Víznar, y esta fue la dirección que tomamos (aunque por error). Luego, cosas de la vida, resultó ser la mejor opción (error + error -> acierto) porque la vuelta, por un sendero, fue mucho más bonita, como siempre, que recorrer una "anodina" pista forestal.

De la ida, poco que comentar, salvo las increíbles vistas de las nortes de Sierra Nevada, y alguna incursión infructuosa, fuera de pista, para encontrar unas trincheras que según el mapa estaban cerca de donde nos encontrabamos. Pero lo cierto es que estabamos completamente desorientados, y sólo cuando nos topamos de repente con el Mirador de Víznar fuimos conscientes de dónde estabamos. La ruta era más corta de lo que habíamos pensado.

Al poco tiempo tomamos el desvío hacia el Sanatorio de la Alfaguara, poco señalizado, pero tuvimos suerte, y con un poco de orientación (y la ayuda de unos caminantes que volvían de allí, jejeje), lo encontramos. El tema de conversación (sesiones de espiritismo, experiencias con lo paranormal, etc) era propicio para ir calentando el ambiente. Los walkies encendidos, ávidos de recibir una señal del Más Allá. Pero la visita al Sanatorio resultó decepcionante. El edificio está completamente en ruinas, y el día, parcialmente soleado, no invitaba a sucesos paranormales. Más bien, todo lo contrario. Ni "cacofonías", ni psicofonías, la chocolatina energética del Mercadona para reponer fuerzas y arreando que es gerundio.

Volvimos sobre nuestros pasos, y dejamos más allá unas impresionantes trincheras para la próxima visita. Se acercaba la hora de comer y llegamos hasta el Area Recreativa de la Alfaguara. Arreció el viento y no pudimos comer cómodamente, pero nos metimos un buen atracón a pesar de todo. Luego entramos a la posada que hay junto al área recreativa a echar la sobremesa, y posteriormente hicimos una visita al Arboretum Alfaguara: un recinto mágico con un pequeño sendero que discurre entre árboles de todas las especies, etiquetados con pequeños paneles en los que se mostraba su nombre común, y científico.

Bueno, y llegó la hora de emprender la "bajada". Esta vez todo el camino discurria por un sendero muy chulo, en ocasiones lleno de piedras como si fuera una escalera natural, y en ocasiones con un colchón de agujas de pino secas que convertían el suelo en una mullida pasarela por la que andabamos como si estuvieramos en casa con las pantuflas puestas.

El primer punto de interés que nos encontramos a la vuelta fue la Cueva del Agua, junto a un mirador con increíbles vistas de nuevo de toda la cara norte de Sierra Nevada. Hicimos una pequeña inspección porque la entrada estaba vallada, y luego nos quedamos impresionados al saber que existen hasta 3 kilómetros de galerías dentro de esa cueva.

Seguimos andando por el sendero, a la sombra de los pinos (¿?) la mayor parte del tiempo. Encontramos huellas de un tejón que nos precedió por esos parajes, y a unos pocos metros del sendero, que discurría por el límite occidental de la sierra, se abría un horizonte impresionante desde el que se podía ver la ciudad de Granada.

Estabamos llegando a la base de la Cruz de Víznar, y aquello tenía pinta de que podía subirse sin mayor esfuerzo. El caso es que con esfuerzo o sin él, llegamos hasta la misma cruz, y con más miedo que vergüenza nos hicimos allí unas fotos en la cumbre. La verdad es que daba un pelín de vértigo mirar a un lado.

Por último, descenso controlado hasta encontrarnos de nuevo junto al Centro de Visitantes. Estuvimos un buen rato de charla de con la señora (que era bióloga, como la Obregón), rellenamos una encuesta, nos hicieron un regalo, y visitamos la exposición. Muy interesante y entretenida.

Resumiendo, estas rutas son de las que me hacen pensar: ni dedicando un mes a organizarla hubiera salido mejor. Tanto pensar, tanto pensar, ...