Author: Fox Mulder
•sábado, mayo 24, 2008

¡Menuda sorpresa!

Y es que la ruta que planeamos por la Sierra de Huétor, que se presentaba en principio como una toma de contacto, fue una RUTA en toda regla. Muy completa.

De nuevo el trío calavera, y este sábado un madrugón más llevadero: salimos a las 8 de la mañana. Paramos en Dólar a tomarnos unas riquísimas tostadas, y luego rumbo a la Sierra de Huétor. A pesar de tener poca información dimos con la salida a la primera, y en pocos minutos desde la A-92 nos encontramos en el Centro de Visitantes de Puerto Lobo, donde una simpática señora nos atendió muy bien y nos dio instrucciones y consejos para llevar a cabo la ruta que teníamos planeada.

The first in the front: a pesar de las indicaciones, nos equivocamos (me equivoqué, jeje) al tomar la ruta en la misma salida, y partimos en sentido contrario al que nos habíamos propuesto. Esto es: nos encontrabamos en el punto más al Sur de la ruta, en sentido de las agujas del reloj nos enfrentabamos a una subida de 300 metros de desnivel hasta la Cruz de Víznar; en sentido contrario, una apacible pista forestal nos llevaba hasta el punto más al Norte de la ruta pasando por el Mirador de Víznar, y esta fue la dirección que tomamos (aunque por error). Luego, cosas de la vida, resultó ser la mejor opción (error + error -> acierto) porque la vuelta, por un sendero, fue mucho más bonita, como siempre, que recorrer una "anodina" pista forestal.

De la ida, poco que comentar, salvo las increíbles vistas de las nortes de Sierra Nevada, y alguna incursión infructuosa, fuera de pista, para encontrar unas trincheras que según el mapa estaban cerca de donde nos encontrabamos. Pero lo cierto es que estabamos completamente desorientados, y sólo cuando nos topamos de repente con el Mirador de Víznar fuimos conscientes de dónde estabamos. La ruta era más corta de lo que habíamos pensado.

Al poco tiempo tomamos el desvío hacia el Sanatorio de la Alfaguara, poco señalizado, pero tuvimos suerte, y con un poco de orientación (y la ayuda de unos caminantes que volvían de allí, jejeje), lo encontramos. El tema de conversación (sesiones de espiritismo, experiencias con lo paranormal, etc) era propicio para ir calentando el ambiente. Los walkies encendidos, ávidos de recibir una señal del Más Allá. Pero la visita al Sanatorio resultó decepcionante. El edificio está completamente en ruinas, y el día, parcialmente soleado, no invitaba a sucesos paranormales. Más bien, todo lo contrario. Ni "cacofonías", ni psicofonías, la chocolatina energética del Mercadona para reponer fuerzas y arreando que es gerundio.

Volvimos sobre nuestros pasos, y dejamos más allá unas impresionantes trincheras para la próxima visita. Se acercaba la hora de comer y llegamos hasta el Area Recreativa de la Alfaguara. Arreció el viento y no pudimos comer cómodamente, pero nos metimos un buen atracón a pesar de todo. Luego entramos a la posada que hay junto al área recreativa a echar la sobremesa, y posteriormente hicimos una visita al Arboretum Alfaguara: un recinto mágico con un pequeño sendero que discurre entre árboles de todas las especies, etiquetados con pequeños paneles en los que se mostraba su nombre común, y científico.

Bueno, y llegó la hora de emprender la "bajada". Esta vez todo el camino discurria por un sendero muy chulo, en ocasiones lleno de piedras como si fuera una escalera natural, y en ocasiones con un colchón de agujas de pino secas que convertían el suelo en una mullida pasarela por la que andabamos como si estuvieramos en casa con las pantuflas puestas.

El primer punto de interés que nos encontramos a la vuelta fue la Cueva del Agua, junto a un mirador con increíbles vistas de nuevo de toda la cara norte de Sierra Nevada. Hicimos una pequeña inspección porque la entrada estaba vallada, y luego nos quedamos impresionados al saber que existen hasta 3 kilómetros de galerías dentro de esa cueva.

Seguimos andando por el sendero, a la sombra de los pinos (¿?) la mayor parte del tiempo. Encontramos huellas de un tejón que nos precedió por esos parajes, y a unos pocos metros del sendero, que discurría por el límite occidental de la sierra, se abría un horizonte impresionante desde el que se podía ver la ciudad de Granada.

Estabamos llegando a la base de la Cruz de Víznar, y aquello tenía pinta de que podía subirse sin mayor esfuerzo. El caso es que con esfuerzo o sin él, llegamos hasta la misma cruz, y con más miedo que vergüenza nos hicimos allí unas fotos en la cumbre. La verdad es que daba un pelín de vértigo mirar a un lado.

Por último, descenso controlado hasta encontrarnos de nuevo junto al Centro de Visitantes. Estuvimos un buen rato de charla de con la señora (que era bióloga, como la Obregón), rellenamos una encuesta, nos hicieron un regalo, y visitamos la exposición. Muy interesante y entretenida.

Resumiendo, estas rutas son de las que me hacen pensar: ni dedicando un mes a organizarla hubiera salido mejor. Tanto pensar, tanto pensar, ...
Author: Fox Mulder
•sábado, mayo 17, 2008

Otro madrugón, y ya es el séptimo en lo que llevamos de año. Otro palizón de coche, y también van unos cuantos. Otra visita a Sierra Nevada, y es que no hemos visitado otra sierra desde que comenzara el 2008 hace casi 5 meses. Aunque de esto último no se cansa uno, así como tampoco de la ruta que hicimos el sábado, y que ya hemos realizado unas cuantas veces: la Vereda de la Estrella. Y ya que estamos contando, la primera vez que la completamos en primavera, y la segunda que la hacemos recorriendo el "lazo" completo por la Cuesta de los Presidiarios.

El día amaneció cubierto, y había pronóstico de lluvias en casi toda España, pero tuvimos suerte y no tuvimos que utilizar los chubasqueros en todo el día. Eso sí, las caras nortes de las grandes cumbres de Sierra Nevada estuvieron escondidas por unas cansinas nubes durante todo el día, apenas se llegó a vislumbrar la cima de la Alcazaba durante unos instantes cuando alcanzabamos el punto más alto en la Cuesta de los Presidiarios, como un pequeño premio a nuestro esfuerzo.

Nada más llegar cumplimos con nuestra rutina de siempre y visitamos el típico bareto de pueblo en Güejar-Sierra para dar cuenta de un buen desayuno antes de comenzar: tostadas de jamón y sobrasada. Y continuamos hasta el Barranco de San Juan donde iniciamos la ruta. Como siempre las primeras rampas, en frío, se hacen difíciles, pero enseguida pusimos velocidad de crucero, y nuestras piernas respondieron. Llegamos al "abuelo", majestuoso desde lejos, descuidado si lo observas de cerca. Pienso que un ejemplar de estas características debería estar más protegido. Y llegamos a la bifurcación, el nudo del "lazo": teníamos la opción de (1) seguir llaneando hasta Cueva Secreta por verdes y floreados senderos, donde los pajarillos trinan melodías campestres, y los animales te saludan amigablemente al pasar (opción que tomaron los moñas y las maripaquis del Club Sherpa), o (2) descender hasta el rio, para enfrentarnos después a las infernales pendientes de la Cuesta de los Presidiarios, donde la oscuridad y las tinieblas esconden las almas de los que perecieron en el camino, entre espesa y tenebrosa vegetación, asperas ramas, falanges asesinas dispuestas a apresarte por el cuello al pasar, y con la única compañía de los aullidos del viento que surgen de lo más profundo del bosque (opción que tomamos nosotros, el Grupo AFP).

Hicimos una pequeña parada en el puente que cruza el rio, cuidando de no enfriarnos demasiado antes de acometer las temibles rampas. Olga se tomó un Burn y salió sin esperarnos, y luego nos las vimos y nos la deseamos para darle caza. Alcanzamos la cuerda de la montaña tras un importante esfuerzo, y remontar unos 300 metros de altura, y nos asomamos a las vistas que había al otro lado. A partir de este punto el sendero continuaba con subidas y bajadas hasta llegar al Refugio de la Cucaracha, donde hicimos la parada técnica, y más allá, El Aceral, donde paramos brevemente antes de descender hasta el rio, y recorrer el último tramo hasta Cueva Secreta.

Recuperamos al bajar el rumor del abundante agua proviniente del deshielo que habíamos dejado de escuchar tras ganar altura. Un sonido que da mucha vida al recorrido, y que compensa el colorido que en otoño toman las hojas de los árboles, que en esta ocasión no pudimos disfrutar. En esta ocasión nos dimos un atracón de verde, que tampoco está nada mal.

A las dos y media, y tras cuatro horas y media de camino, llegamos a Cueva Secreta. Allí buscamos un pequeño refugio al resguardo del viento y repusimos fuerzas para la vuelta. Los Sherpas, que estaban ya allí cuando llegamos, iniciaron el regreso mientras comíamos. 30 o 40 minutos después salíamos nosotros, ¿seríamos capaces de pillarlos? No lo fuimos. Volvimos rápido y a muy buen ritmo, adelantamos a mucha gente y nadie nos adelantó a nosotros, pero a ellos no los alcanzamos. En apenas dos horas y media ya estabamos en el Barranco de San Juan, con todo lo que llevabamos en las piernas, y viniendo desde Cueva Secreta, pero los Sherpas ya abandonaban el lugar en sus coches cuando llegamos.
Author: Fox Mulder
•jueves, mayo 01, 2008
La Alpujarra nos va surtiendo poco a poco de sus tesoros más escondidos, pequeñas joyas en las que el tiempo parece haberse detenido y que nosotros disfrutamos como el mejor de los regalos que nos puede ofrecer tan bella comarca.

Ha pasado más de un año desde que comenzamos con el primer tramo de la Ruta Medieval el pasado 7 de Abril de 2007. Han sido en total cuatro intensas jornadas de senderismo que concluyeron ayer tras recorrer el tramo que discurre entre Pórtugos y Busquístar. La guinda la puso el descubrimiento del puente que nos sirvió de inspiración para realizar los cuatro tramos en los que esta ruta se descompone. Lo curioso es que para llegar a este puente se accede desde Busquístar, a través de un camino que no pertenece a la Ruta Medieval, y que desciende desde el pueblo al río, para después ascender por una escarihuela al otro lado del valle.
El madrugón en el Día del Trabajo nos lo pegamos Angel, Noemi, Luigui, Olga, y yo, algunos con las huellas de los crampones todavía en los pies. Empezó el atracón de curvas a las 7 y cuarto de la mañana, y no precisamente de curvas como las de Jessica Alba. Parón a desayunar en Trevélez, y de seguido hasta Pórtugos, donde iniciabamos la ruta. Descendimos por Atalbéitar hasta Ferreirola, y el terreno nos empezó a resultar conocido a algunos (hace apenas mes y medio estuvimos por aquí).

Un primer intento de localizar el puente: infructuoso. Llegamos hasta el río a través de una vereda que descendía desde un punto a un kilómetro de Busquístar, pero lo que encontramos allí no era ningún puente. Vuelta al camino, y acelerando que se nos echaba el tiempo encima y no teníamos ni idea de dónde encontrar el dichoso puente. Entramos en Busquístar, que estaba de fiesta, y sus empinadas callejas nos llevan hasta la plaza del pueblo. Allí, y tras una pequeña parada técnica, continuamos por el sendero en dirección Portichuelo de Cástaras, a ver si por allí dabamos con otro sendero que nos llevara al río. Avanzamos pero no encontramos ninguno, sólo caminos particulares. Un pastor que estaba allí nos dijo que puentes sólo conocía dos, el que ya habíamos visitado viniendo del Portichuelo de Cástaras el pasado día 15 de Marzo, y otro bajando desde Busquístar, pero que él no sabía nada de arcos ni piedras, decía que el puente era de madera. Y es que mi descripción del puente no era muy precisa.

De vuelta en Busquístar encontramos un sendero señalizado que bajaba hasta el río y una escarihuela al frente, nuestro último cartucho. Bajamos, y allí estaba, esperándonos, al principio dudas, luego casi la certeza de que se trataba del anhelado puente. Paramos a comer junto a unas rocas al otro lado del río, y tras una breve sobremesa y las fotos para la posteridad, emprendimos camino de regreso a casa.

En fin, misión cumplida. Atrás quedan las tostadas de jamón de los pueblos de la alpujarra, y la Maestra Cortadora de Jamón de Juviles; la señora del "un tío con cojones..."; las penurias de realizar una ruta en sentido inverso; la fuente de la gaseosa y otras muchas fuentes; fachadas encaladas, pueblos con calles empinadas, Juviles, Nieles, Cástaras, Busquístar, Ferreirola, Atalbéitar, Pórtugos; extensos prados verdes, mucha vegetación, y agua, agua por todos lados; el "restaurante"; un buen montón de espectaculares imágenes para el recuerdo, y la promesa de volver algún día.
Author: Fox Mulder
•domingo, abril 27, 2008

Para describir rutas como la del domingo, el blog se queda pequeño, y me acuerdo de las entrañables "crónicas". La del domingo fue una ruta de las que marcan un hito en la historia del grupo... ¿quién lo iba a decir? Desde principio de la semana de lo único que se hablaba era de aludes, amputación de piernas por uso indebido de los crampones, fractura de cráneos por piolets volantes, cegueras temporales, y varias hecatombes más... jjejejejeje... nada de eso, como dijo Luigui, los crampones son un elemento de seguridad, los piolets los tuvimos bien agarrados, y los aludes quedaban muy lejos de la ruta que seguimos.

El madrugón se hizo más duro de lo habitual, por ser domingo, y porque a las 5 y media de la madrugada andabamos camino de la sierra: Luigui, con su dedo prácticamente regenerado; Jesús, reapareciendo después de un largo periodo en el dique seco por su lesión en el pie; Jaime, empalmando desde la Mae West; Olga, con ganas de estrenarse en el Veleta; y yo, con las hecatombes en la mente. Paramos en los Abades, pasado Guadix, para desayunar un poco, y luego en Cenes de la Vega para recoger el material que habíamos alquilado (crampones y piolets). Un poco más tarde de las 8 y media estabamos en Pradollano dispuestos a tomar los 3.392 metros del Veleta.

Hizo un día espectacular, y sólo la protección solar evitó que acabaramos como auténticas gambas a la plancha. Incluso en la cumbre, donde almorzamos, soplaba una brisa ligera y refrescante, nada que ver con los vientos que en otras cimas nos solemos encontrar algunas veces. La nieve, que cubría tres cuartas partes del camino, hacía el paso más difícil, pero también convertía zigzagueantes y escarpados senderos, en uniformes pendientes, mucho más sencillas de ascender.

El uso de los crampones, tras unas breves indicaciones técnicas por parte de Luigui, no afectaban en exceso a la forma de caminar, pero la inexperiencia hizo que no estuvieran bien ajustados, lo que provocó que algunos sufrieramos dolores en los pies que en momentos se llegaron a hacer insoportables, pero al final aguantamos el tirón. En cuanto a los piolets, lo utilizamos básicamente como herramienta de apoyo, pero se nos ocurrieron unos cientos de utilidades más. No pudimos hacer prácticas de técnicas de detención porque ni la nieve ni la pendiente favorecían el desplazamiento, así que detenerte estando parado... como que para unos alpinistas inexpertos como nosotros nos hubiera resultado incluso fácil (yo a lo mejor me podría haber liado un poco, pero bueno).

Progresivamente fuimos alcanzando la cumbre a partir de las 2 de la tarde, y como estabamos muertos de hambre nos pusimos a comer y dejamos el reportaje fotográfico para después. Nos sentamos en el techo del refugio que hay junto a la cima del Veleta, y desplegamos nuestros enseres (mantelillo incluído). Otros montañeros, que se encontraban en la cima, estaban disfrutando de su almuerzo cuando llegamos y compartieron con nosotros sus viandas. Nosotros, que hemos estudiado en frente de colegios de pago, correspondimos su generosidad con algunos de nuestros alimentos, dando buena muestra de la camaradería existente entre la gente ligada a la montaña.

Sin embargo, siempre hay alguna excepción que confirma la regla, y ya que hablamos de excepciones y de reglas, nada mejor que el enunciado de la siguiente teoría para describir la situación que se produjo con una pareja de esquiadores que llegaron un poco después que nosotros.

"Teoría del Recalo Universal"
Dado un senderista S, que deja colgar las piernas desde el techo del refugio del Veleta, y un esquiador E, que apoya sus skies sobre mismo punto geodésico que marca la cima de la citada montaña, dice la Teoría del Recalo Universal, que las piernas del senderista S levantarán las piedras del techo del refugio produciendo recalos que son inversamente proporcionales a la imbecilidad del esquiador E.

Corolario: "Haz lo que quieras que no te voy a pegar"
La magnitud de los recalos tiende a 0.

En fin, después de las fotos de rigor pusimos rumbo a casa. Volvimos sin apenas paradas técnicas, sólo para orientarnos y elegir el camino más favorable para la bajada. Casi llegando paramos para quitarnos los crampones, y algunos comprobamos que teníamos los pies totalmente calados. La expresión "la confianza da asco" dio un nuevo giro de tuerca cuando me agaché a recoger mis crampones y dos calcetines empapados pasaron rozándome las orejas. Alguien había puesto a secar los calcetines encima de mi mochila. Ntchs... ¿a dónde vamos a llegar?

Tras una breve parada en el Albergue Universitario, para tomar unos cafés y unos refrescos, volvimos a casa.
Author: Fox Mulder
•lunes, abril 14, 2008
Un año más sustituimos la montaña por el salón de actos de la Casa de la Juventud para alimentar nuestra sed de aventuras. Este año las jornadas fueron más generosas que nunca con nosotros, y como siempre, muy entretenidas. Aunque siempre está el inconveniente de ver esas imágenes tan espectaculares que te dan ganas de tirar tu cámara digital a la basura, o ver como tus dientes se hacen largos de conocer a personas que viven del montañismo, y de hacer expediciones tan increíbles.

Este es un resumen de las 3 conferencias a las que asistimos:

JUEVES
Jonathan Trango "El compromiso vertical. Alpinismo de dificultad, ligero, y rápido"

Jonathan Trango, un apasionado de los Andes, nos contó sus aventuras por aquella maravillosa cordillera, y otras importantes ascensiones, que él realiza con unas técnicas muy arriesgadas, en las que prima la ligereza de carga para ascender rápidamente y alcanzar los objetivos de la forma más vertical posible. Un apasionado de la montaña, y de las decisiones a vida o muerte.
Nos perdimos un poco con los términos técnicos que se utilizan para medir la dificultad de la escalada, y otros elementos comunes en el alpinismo (tampoco el acento del conferenciante ayudaba mucho).
Al final de la conferencia, en el sorteo, Luigui agarró unos flamantes gallumbos largos de invierno.

VIERNES
Miguel Angel Vidal "Antártida, la frontera del frio"

Un tío mucho más salao que el Jonathan, con un cara típica de esas que combina seriedad y guasa al mismo tiempo. Nos contó sus aventuras por el 7º Continente siempre con un tono de humor bastante fino. Las imágenes, mucho mejores que las del día anterior, nos mostraron la crudeza de la práctica deportiva por aquellos lares, así como impresionantes estampas del desierto helado de la Antártida.
En el día de hoy, Luigui certificó una racha de buena suerte, que no se producía desde los tiempos de Vida y Luz, con un señor premio en el sorteo: unas botas Vasque, con Gote-lé, y suelas Cimbran.

SABADO
Iker y Eneko Pou "Siete Paredes, Siete Continentes"

En una época donde parece que todo está explorado, ascendido y las cumbres mas del planeta conquistadas, los hermanos Pou, le dan una vuelta de tuerca al espíritu romántico del montañero, buscando nuevos retos donde sus manos y pies desafían la verticalidad. Para ello se embarcaron hace unos años en un grandioso proyecto, subir una pared en 7 lugares recónditos del planeta: Naranjo de Bulnes, Trango, Magadascar, Fitz Roy, Totem Pole, El Capitán (Yosemite) y Antártida.
El relato y desarrollo de la proyección fue amenizado por los comentarios de Iker y Eneko, traslándonos hacia esos remotos lugares, impregnados de ambiente montañero de una manera desenfadada. Una de las charlas que crean afición. Al final, regalo de posters firmados y dedicados y hasta el año que viene.
Author: Fox Mulder
•jueves, marzo 27, 2008
Bueno, lo que me propongo con este post es retomar un poco la labor de ir documentando nuestras pequeñas "hazañas". Algo sencillo, pero que nos sirva un poco para hacer balance de lo que llevamos hecho, y vamos haciendo a lo largo del año.

Luigui, a través de su contacto en la Diputación Provincial, nos puso al corriente de estas actividades, y tras repensarlo un poco, y cancelar los miles de planes que teníamos para Semana Santa nos decidimos a probar.

Se trataba de la primera jornada de estas actividades, y la ruta partía de la Posada de los Arrieros hasta llegar al Puerto de la Ragua. Muy sencilla, con un desnivel suave, aunque siempre cuesta arriba, y de unos 5'5 kilómetros de recorrido. El problema fue la noche tan desapacible que nos encontramos: entre 0º y 5º, fuertes vientos que nos lanzaban cristales de nieve desde las cumbres de Sierra Nevada, y finalmente una ligera nevada. Aunque nos pilló ya llegando a la Ragua.

Creo que este tipo de actividades nocturnas pueden ser mucho más interesantes si se realizan en espacios abiertos, en los que realmente se aprecia la intensidad de la luz reflejada por la Luna Llena, y, por supuesto, con un cielo despejado. El sábado por la noche, durante la ruta, la Luna no apareció por ningún sitio, ya a última hora asomó entre un par de nubes para despedirse de nosotros, y esbozar una ligera sonrisa... parecía decir: "la próxima vez que contéis conmigo, avisadme".

Adjunto la imagen publicada hoy en el periódico La Voz de Almería acerca de la actividad. Apréciese que el fotógrafo tuvo la suficiente sensibilidad artística como para dejarnos a Luigui y a mi fuera del encuadre... un chico con talento.
Author: Fox Mulder
•viernes, noviembre 02, 2007
Otro año más acudimos a la cita con el montañismo en Dalías, en sus VIII Jornadas de Divulgación de Deportes de Montaña y Juventud. Muy bien organizadas, y respaldadas por su Ayuntamiento; un consistorio representado por un equipo joven y dinámico, que si bien parecen un grupo de amigos saliendo de botellón con el famoso karateka belga a la cabeza, son, en realidad, un conjunto bien organizado, con ganas de trabajar, y de hacerlo mejor cada año.

Importantes invitados, excelentes proyecciones audiovisuales (otras no tanto) y sus correspondientes coloquios, los enterados de turno (carvin, cuchillas, ..., "es que son las mejores"), modelitos de fantasía de nuestro amigo Jean-Claude Van Damme (mención especial este año para sus zapatos de piel de serpiente, y su chaqueta color albero), y los siempre emocionantes sorteos de regalos (este año tiraron la casa por la ventana regalando una señora bici de montaña el último día de conferencias).

MIERCOLES
Adriano Martin (Pincho) "Grupo Militar de Alta Montaña: dos decenios, un sueño 1985-2005"

La primera noche conocimos en persona al famoso Pincho del foro Nevasport. Maquinón en la montaña, y buena persona. Presentó un documental de captación, otro fue un resumen de actividades, y, por último, presentó un vídeo realizado por el mismo (bastante mejorable, la verdad) de la ascensión al Mackinley que realizó con un amigo.

JUEVES
Alberto Iñurrategui "Gure Himalaya" (Nuestro Himalaya)

Tanto esta jornada como la siguiente (las jornadas fuertes, digamos) se iniciaron con un vídeo-resumen espectacular de las VII Jornadas, las que ya vivimos el año pasado. Un vídeo muy bien realizado.

El viernes el invitado era Alberto Iñurrategui, colaborador del grupo Al Filo de lo Imposible, que nos presentó un documental íntimo y personal, pero muy-muy-muy bien realizado acerca de su periplo por el Himalaya durante la decada de los 90. Muy crítico con el sistema establecido en los países que circundan la famosa cordillera, así como con aquellos que no ven en el alpinismo otra cosa que una carrera en pos de batir marcas y records.

Al finalizar el evento, Luigui y yo nos acercamos a hacernos una fotografía con él y nos atendió gustosamente, incluso entablamos una pequeña conversación en la que le informamos acerca de nuestro grupo, y él se mostró muy interesado por el tipo de rutas que hacíamos. También tuvo tiempo de felicitarnos por el fabuloso entorno del que disponemos en nuestra provincia, del que parecía sinceramente sorprendido.

Un buen alpinista, y mejor persona.

VIERNES
Ferrán Latorre "Del 8B a los 8.000 metros" (Una galería de imágenes)

El amigo Ferrán nos trajo el mismo documental que nos presentó en las jornadas de montañismo almerienses hace dos años. Una secuencia de bonitas imágenes autobiográficas, acompañadas de música, y que él comentaba de viva voz en momentos puntuales a lo largo de la presentación.

Sus inicios de joven en la escalada, su primer 8.000 financiado por una universidad catalana, su paso por el grupo Al Filo de lo Imposible, y acabando con su aventura en las Islas Georgias, en la Antártida.

En el sorteo de este día, Jaime, que se estreno como conductor del grupo transportándonos sin percances hasta Dalías en su flamante Clio, fue agraciado con un fabuloso gorro de montaña, reversible y todo.

Y al finalizar el evento, Luigui posó con Ferrán para la posteridad, con lo que nuestra galería de imágenes con personajes insignes sigue creciendo.